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CONTRABAJO; DIDÁCTICA GENERAL Y MUSICAL; APTITUDES MUSICALES

El Arco de Contrabajo (Parte 1ª)

El Arco de Contrabajo (Parte 1ª) Si tienes alguna sugerencia que aportar, no te prives de ello.
Espero que este artículo sea de tu interés.

Parte 1ª

INTRODUCCIÓN.-
El arco es el elemento imprescindible para producir el movimiento vibratorio de las cuerdas, frotándolas, y generando de esta forma el sonido. De ahí proviene que este tipo de instrumentos sean llamados instrumentos de arco.
La influencia del arco es tan grande y las posibilidades de obtener todo cuanto un instrumento sea capaz de ofrecer en matices y sutilezas de expresión y en amplitud y transparencia de sonido, que su importancia se considera a menudo equiparable a la del mismo instrumento. Se ha dicho que fue Tartini quien yendo mucho más allá, llegó a atribuir categoría de instrumento al arco, con el cuerpo del instrumento como elemento accesorio. Efectivamente, es muy cierto que el cuerpo del instrumento produce los sonidos, pero lo que es la música, en realidad, se crea con el arco.
HISTORIA.-
Conocido en oriente desde la antigüedad, el arco estaba constituido en sus orígenes por una caña flexible de bambú encorvada por la tensión de una mecha de crines vegetales toscamente atada a sus extremos. Fue introducido en Europa por los árabes hacia el siglo VIII (fecha de la invasión de España por parte de los árabes), pero es a partir del siglo IX cuando se lo conoce incorporado a los instrumentos considerados precursores de los de la familia del violín, como son la lira y el rebeco.
A los comienzos de aparecer la familia del violín, en el siglo XVI, los arcos se veían curvados hacia fuera, de distintas longitudes, aunque más bien cortos, y de peso variable. Es con el paso del tiempo que las características y elementos del arco ha ido evolucionando, muchas veces respondiendo a sugerencias de los grandes instrumentistas, hasta llegar al modelo actual, donde está sujeto a normas bastantes estrictas en lo concerniente al peso, resistencia, flexibilidad, longitud y equilibrio.
La tensión del arco en los siglos XVI y XVII, corto, ligero y muy flexible, se regulaba oprimiendo la mecha con los dedos contra la vara, o interponiéndolos entre ésta y las cerdas. Al final del XVII, la vara iba aparejada con una especie de cremallera y la tensión se graduaba sujetando a cualquiera de las muescas una brida de metal fijada al talón, que ya se había convertido en movible. Los arcos del siglo XVIII anteriores a Tourte, eran en general más ligeros y más flexibles que el arco moderno, con el centro de gravedad más cerca de la mano del intérprete. Estos factores contribuyeron a un estilo de articulación más ligero en la técnica de ejecución de esa época que es el que ha prevalecido desde entonces.
Como los arcos se hicieron cada vez más cóncavos a partir de 1750, se necesitaba una cabeza (punta) más pronunciada. Corelli (1700) hizo el arco más recto y estableció modificaciones en el talón (introducción del tornillo tensor, aunque algunos autores le atribuyen este invento a Tartini). Tartini (1740) le dio más longitud al arco y también atenuó la curvatura, y con Cramer (1770) que introdujo cambios en la punta y en el talón, ya se ve el arco totalmente rectilíneo. Es decir, que hasta finales del siglo XVIII, la características de los arcos no cesaban de variar, pero iban perdiendo de una manera definitiva su curvatura tradicional abierta hacia afuera.
En aquellos momentos surge Tourte (1747/1835) que está considerado por todos como el creador del arco moderno, porque fue, influenciado por Viotti el que estableció definitivamente la longitud de la vara, determinó la fórmula para la curvatura del arco actual, definió sus gruesos e ideó el sistema de fijación de las cerdas a la nuez. Además, después de muchos ensayos con distintas clases de madera, designó aquella que todavía hoy en día se tiene como la más apropiada para los arcos, que es la madera de Pernambuco.
OBSERVACIÓN.- No hay que olvidar que el tema que nos ocupa, es el del arco de contrabajo, que aunque tomó cosas de los demás arcos de la familia del violín, como la introducción del tornillo tensor, fijación de las cerdas a la nuez y a la vara, curvatura hacia fuera, aunque esta quizás la fuera tomando un poco más tarde que en los demás instrumentos, tuvo un a evolución distinta y algo más tardía, debido sobre todo a las características extraordinarias del instrumento que nos ocupa, así como una evolución hacia dos tipos de arco distintos, como son los conocido popularmente como arco de escuela francesa y arco de escuela alemana.
Entre los arqueteros más renombrados, encabezados por el mismo Tourte, se encuentran Voirin, Dodd, Vuillaume, Sartory, Peccate, Vigneron, Bazin, Hill, Lupot, Lafleur, Tubbs, Bausch, Knopf, Pfretschner.
Esta relación de arqueteros, se refiere únicamente a los arcos en su visión más amplia, y no a los de contrabajo.
La estructura de un arco moderno contiene como elementos esenciales vara de madera, que es delgada, la mecha de cerdas, la nuez y el tornillo de tensar (estas no son todas las partes del arco). En cuanto a la elasticidad y equilibrio tan indispensables, son siempre fruto de la habilidad y talento del arquetero, porque dependen de afinamientos y retoques de los gruesos y de la curvatura que aquellos deben de realizar personalmente, como trabajo último de cada pieza una vez montada, proporcionando al arco una gran sensibilidad para vibrar en perfecto sincronismo con las cuerdas. Las medidas y el peso aproximado para el arco de contrabajo, son: 71 cm. Para el arco francés, con un peso aproximado de 150 gr y 77 cm para el arco alemán o Simandl. (hay que tener en cuenta que el tornillo tensor del arco alemán, es mucho más largo que el del arco francés).
Al igual que sucede con los instrumentos, los arcos también los hay de distintos tamaños, siempre hay uno adecuado para cada edad y estatura. Siempre conviene que el arco que se utilice, sea el apropiado a la extensión del brazo del niño.
Como se ha mencionado anteriormente, la madera que se utiliza para la construcción de un arco de calidad, es la de Pernambuco (Brasil), que se distingue por ser excepcionalmente resistente y flexible. Estas particularidades de la madera son las que exige un buen arco, que además de poseer la fuerza necesaria sea lo bastante dúctil y manejable para ofrecer una extensa riqueza de acentos, inflexiones y matices, y muy apto para extraer el mejor provecho de toda la diversidad de golpes de arco.
La vara, que ha de presentar siempre la curvatura propia de los arcos debe, no obstante, aparecer totalmente recta observándola desde encima en toda su longitud. En cuanto a su perfil, puede ser de forma redondeada o adoptar un tallado octogonal. Algunos arcos con aristas, tienen a menudo estriada la longitud de cada una de las caras, con lo cual, sin aumentar su peso, la vara resulta más resistente y flexible.
El máximo grosor de la vara, que está en la parte del talón, va disminuyendo hacia la punta, donde la madera presenta un acabado con más cuerpo que conforma la cabeza del arco (punta). Esta parte sirve para sujetar la mecha y para crear la distancia entre la vara y las cerdas, a fin de que al oprimir el arco sobre las cuerdas pueda recibir cualquier grado de presión conveniente, sin que la madera de la vara llegue a establecer contacto con las cerdas. La cabeza del arco tiene entallada una cavidad en la que se introduce y asegura la mecha, atada con lacre y engastada con un taquillo de madera. Para reforzar la cabeza y dejar el enclavamiento bien pulido y acabado, éste se recubre con una doble plaquita de marfil sobre ébano, en la que un pequeño orificio da salida a las cerdas con su forma aplanada. La plaquita ofrece un acabado con un pequeño saliente, que además de proporcionar un carácter airoso, es de mucha importancia para la buena conservación de la punta. La buena distribución del peso de la vara para obtener un perfecto equilibrio, con el centro de gravedad a unos 25 cm del talón (en el violín), se regula actuando sobre los grosores y la curvatura de la madera, efectuada en caliente, la concavidad del arco alcanza la máxima depresión a unos 25 cm de la punta (siempre estamos hablando del violín). Las cerdas son pelos largos, gruesos, ásperos y duros que se obtienen de las crines de la cerviz y la cola de caballos sementales blancos, principalmente de Canadá y Siberia (algunas veces se utilizan los de pelo negro, pero éstas cerdas dan un sonido menos íntimo y más áspero, aunque tienen sus defensores, sobre todo para tocar en orquesta). Las crines de caballo empezaron a usarse en el siglo XIII, cuando se advirtieron sus extraordinarias cualidades de adherencia y mordiente sobre la cuerda, proveniente de sus diminutas aristas, que actúan a modo de dientes de sierra. Estas virtudes se ven incrementadas al untar la mecha con colofonia (resina), que es una resina que se obtiene por destilación de la esencia de trementina y que actúa también como lubrificante. La aplicación de la resina se debe de efectuar asignando a las cerdas la cantidad precisas, porque un exceso de adherencia restará ligereza y producirá una sonoridad áspera, y con poca resina, el arco resbalará y emitirá un desagradable sonido. Al aplicar la resina, no apretar demasiado, porque esto puede producir un desgaste innecesario de las aristas rugosas de las cerdas. Las cerdas de un arco, en número aproximado de 200, deben de ser renovadas según el volumen de trabajo que soporten, porque su rugosidad sufre un desgaste que les resta eficacia. Además, cuando un arco está guardado demasiado tiempo sin usar, las cerdas se deterioran porque se trata de una materia orgánica también son muy sensibles a los cambios de humedad, temperatura y presión y absorben la humedad muy fácilmente. Modernamente se han ensayado con otro tipo de materiales para las cerdas, pero como es lógico de suponer, ninguno da el resultado de las naturales. En el extremo inferior del arco se encuentra la nuez, una pieza movible que sirve para sujetar la mecha y regular su tensión, y de otra parte, establece la distancia adecuada entre las cerdas y la vara. Esto permite empuñar bien el arco, introduciendo el pulgar en el espacio que presenta la nuez entre la vara y las cerdas. En este sector, denominado puño del arco, la vara suele ir protegida por un entorchado. Para sujetar las cerdas quedan afirmadas mediante un taquillo de madera. La abertura de entrada a la nuez va rodeada por un anillo en forma de media caña, que procura la forma aplanada a la mecha y refuerza su inmovilidad, ciñéndola con una pequeña cuña presionada por la misma pieza. La parte superior de la nuez tiene una forma acanalada que encaja la pieza adecuadamente al perfil de la vara, esta forma acanalada está recubierta por una lámina de metal. Para regular la tensión de las cerdas, la nuez puede correrse en ambos sentidos por medio de un tornillo que actúa dentro de una cavidad abierta en el interior de la vara. Las espiras de este tornillo vienen a introducirse en una pequeña pieza hueca fijada a la nuez, que se aloja dentro de aquella cavidad, a través de un orificio abierto en la madera. Haciendo girar el botón del tornillo, la tirantez de la mecha puede graduarse, modificando el emplazamiento de la nuez mientras que la longitud de las cerdas permanece invariable. El cuerpo de la nuez suele ser de ébano (otras veces de marfil o carey). Tanto la plaquita que en su parte inferior recubre el emplazamiento de la mecha, como el ojo que adorna los laterales, suelen ser de nácar, para embellecer más la nuez, puede llevar artísticas incrustaciones, y las aplicaciones metálicas suelen ser de plata o incluso de oro. La buena conservación del arco requiere que al dejar éste en reposo tiene que quedar ligeramente tensado, si no se toma esta precaución, la curvatura de la vara puede verse perjudicada perdiendo aquellas cualidades que todo buen arco debe de reunir, además, también se puede correr el riesgo de que las cerdas se suelten de la cabeza del arco solo un poco, pero lo suficiente para no poderlo tensar por quedar las cerdas demasiado flojas (sueltas).

Continúa en parte 2ª........
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2 comentarios

Administrador -

Miriam, muchas gracias por tu aportación, pero me gustaría que escribieras algo más sobre los artículos.

miriam -

creo que este programa esta muy bien
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